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Sneaker Mashups and the Art of @filfury

To see more creative sneaker mashups from Phil Robson, follow @filfury on Instagram.

“I hate sneakers getting old and tired. My art acts as a way of preserving them,” say UK graphic artist and director Phil Robson, aka “Fury” (@filfury).

Using his own photographs and some Photoshop ingenuity, Fury creates digital sneaker mashups of things like insects, bats, skulls and moths. To create a butterfly from a pair of Nike Air Max 93s, Phil plays off the sneaker’s various textures. “I love the shoe’s paneling, the soft curves of the upper and the harsh rubber chiseled sole. The two surfaces contrast, and makes me think about a before and after, like the soft wings of a butterfly have come from the hard casing on the cocooned sole.”

Fury is especially drawn to objects that have bold forms, symmetry, and sharp angles. “I love taking the recognizable textures from my favorite shoes and making a new form with them,” he says. “I guess it was a natural progression for me to mix my passions.”

His digital artwork shared on Instagram began as a passion project but is now developing into some real life sculpture interpretations. “Next level for me,” Fury says, “would be to direct an animated piece based off my mashup stylings. I’m just waiting for the brief.”

Un poco mas eterno

Mi cita del viernes se adelantó un día, hecho totalmente normal como consecuencia del furor de dos personas recientemente enamoradas.

La mañana del Jueves recibí un mensaje de Magda en el que me pedía que pasara por ella a casa de su madre. Eran cerca de las 11:00 am cuando nos vimos, ella lucía hermosa con sus mallas negras y blusa roja que hacía juego con su labial. Nos saludamos en la mejilla, subió a mi auto y avanzamos sin ningún rumbo.

Al llegar a un semáforo me tomó de la mano al tiempo que me contaba sobre su nerviosismo. Mencionó que parecía mas fácil hablar sobre nuestros sentimientos en WhatsApp que hacerlo en persona. Yo aproveché su comentario y dije: Magda, ¿Qué vamos a hacer?

Continúe expresando sin rodeos lo que mi corazón dictaba: me sentía enamorado, emocionado, feliz, inquieto y ansioso por verla a todas horas y todos los días. Mientras yo hablaba, Magda me tomaba de la mano y percibía su nerviosismo. Vaya, el lenguaje corporal no falla.

Ella me escuchaba atenta sin interrumpir. Y luego cambie el enfoque para hablar sobre lo que dicta la razón. El tema de la infidelidad y mi remordimiento de consciencia fueron lo primero que quise expresar. De inmediato me vi interrumpido por un “no te sientas culpable” la culpable de algo en todo caso soy yo, dijo Magda y completó su idea mencionando que ella nunca planeó nada, todo había resultado espontáneo, inesperado y sincero.
En este punto comprendí todo lo que necesitaba. Lo nuestro era un bello accidente que debíamos disfrutar mientras durase sin esperar absolutamente nada, sin esperar que nuestro cariño creciera o disminuyera, sin el compromiso de llegar a vivir una vida juntos en el futuro, sin esperanzas fallidas que alimenten decepciones, sólo seríamos dueños del presente y a eso nos dedicaríamos en nuestros encuentros.

Estacionamos el auto en una calle del centro de la ciudad. Continuamos nuestra charla tomados de las manos. De vez en vez hacíamos un silencio y Magda se recostaba en mi hombro o yo acariciaba su pelo. La plática seguía y luego venían los mismos gestos de ternura en silencio.

Hablamos cerca de una hora. Luego tomamos el camino de regreso porque su esposo llegaría pronto. Un par de cuadras antes de llegar a la casa de su madre, Magda me pidió que tuviera la precaución de estacionar el auto en una esquina. Las palabras de despedida fueron rápidas y acordamos seguir en contacto por mensajes, luego vino un beso en el que sólo tocamos nuestros labios de manera fugaz, un parpadeo parece eterno si lo comparamos en la escala del tiempo. Aún así, ese beso tierno fue hermoso, casi divino. Ahí estábamos ella y yo conteniendo nuestras ganas y deseos con tal de no arruinar lo bello de lo nuestro. Un beso así de rápido resume lo que somos, dos personas que se aman en lo prohibido, ambos con el miedo de dañar a terceros, cada uno consciente de que somos el uno para el otro y aunque coincidimos en lugar no sucede así en tiempo.

Magda bajo del auto la vi caminar hasta doblar la esquina y terminó la cita.

Como ya lo dije, quedó todo claro, fríamente claro. Magda no va a renunciar precipitadanente a su relación y yo no me desgastaré en convencerla de que una vida juntos puede ser mejor. Seremos amantes, pero de esos amantes tontos y al mismo tiempo sabios, que frenan sus pasiones e instintos con besos rápidos y tiernos, todo para intentar hacer que este sentimiento de estar enamorados parezca un poco, tan sólo un poco mas eterno.